jueves, 24 de noviembre de 2016

Sabes algo, ando buscando algo a lo que aferrarme, algo que haga que no me pierda
Y deje los sentimientos que desde hace tiempo se ataban a mi corazon.
Y de pronto escucho esa cancion, y de forma repentina, me doy cuenta de tanas cosas, 


Que no puedo hacer otra cosa mas que sonreir, y al hacerlo las lagrimas se abalanzan, y empiezan a recordar lo que estos dias uno ha tratado con todas sus fuerzas de enterrar.
Te veo a ti, a mi lado abrazandome, besando cada parte de tu cuerpo,
Haciéndome volar a otro mundo, ese mundo al que solo pertenecemos tu y yo.

Hacemos que pare el tiempo y que el sonido del silencio hable, susurre lo que nuestras almas se cuentan y jueguen a que la felicidad ya no esta escondida.
Pero me confundo, cuando mi realidad me dicta que tengo miedo, que siento que tu no sientes, que siento que tu no estas.
Y siento el sentir de estar lejos, cada vez mas lejos de ti… 


lunes, 16 de mayo de 2016

Mensaje de un Naúfrago

Ya hace un tiempo alguien me contó esta historia, hoy la entiendo mas que antes. Vivímos en tiempos llenos de cólera, intolerancia y divisiones, y hay cada vez mas días en los que me gustaría perderme en una isla, donde no haya tantas reglas ni prejuicios.

Les dejo estos versos de Rodolfo Serrano.

Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.

Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.



Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.

Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.

Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.

Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: “Estás loco ¿A qué tanta alegría?”
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.

Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.